dilluns, 30 d’agost de 2010

Lucía

1 comentari:

  1. Es curioso enfrentar la propia mirada y reconocer en esta porción de cáscara, algo del yo afectivo oculto normalmente tras capas de músculos, piel y palabras.
    Reconozco que captar estas imágenes ha supuesto un grado considerable de dificultad: hay que tener en cuenta, además de mi resistencia a ser fotografiada , que la “observadora” es mi propia hija, Idoia.
    Todo el mérito es de la fotógrafa, de su paciencia y de su mirada que observa y que, de algún modo, me “ve”. Es en esta foto en la única que me reconozco, en la que hay alguna coincidencia entre mi yo afectivo y su proyección externa.
    Gracias, Idoia. (Lucía)

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